Una de las características del mundo moderno es que está compuesto por organizaciones, que se encuentran cada vez más interconectadas e interdependientes. Esta situación es la que Krieger llama la «sociedad organizacional» (2001, 3). Es decir, empresas, sindicatos, partidos políticos, iglesias, entidades educativas, militares, policivas, físicas y virtuales que se complementan, brindan servicios en paralelo, compiten, se retroalimentan, crecen y se transforman, transformando a la vez el mundo y las relaciones interpersonales y sociales.
Estas organizaciones se mueven en un ambiente caracterizado, entre otras cosas, por la competencia en la búsqueda, consecución y uso de recursos, y por la lucha de poder. No solamente es la competencia empresarial por la cuota de mercado, sino también, por conseguir financiamiento, por conseguir personal capacitado, por desarrollar nuevos productos y, desde luego, por el uso de los escasos recursos naturales. Adicionalmente, las organizaciones se mantienen en una constante lucha por ser reconocidas, por ocupar un lugar en la mente de los diferentes públicos, por influir en las decisiones de otras organizaciones (probablemente de organizaciones gubernamentales), es decir, por ejercer poder sobre la sociedad dentro de la cual están inmersas.
Las organizaciones u organismos son entidades que «proporcionan una estructura a la interacción humana” (North, 2006: 15) y le «permiten cumplir su papel en la división social del trabajo» (Romero, 1999: 22). Las organizaciones son los «jugadores» de la interacción social. Dentro de esta definición se incluyen en las organizaciones a los cuerpos políticos, (el Senado, el cabildo, una agencia reguladora), cuerpos económicos (empresas, sindicatos, fincas, cooperativas), cuerpos sociales (iglesias, clubes, asociaciones deportivas) y órganos educativos (escuelas, universidades, centros vocacionales de capacitación. Si las organizaciones son los jugadores, las instituciones son las reglas (North, 2006: 15). Por lo tanto, resulta conveniente detenerse en la definición de «institución».
Instituciones
En el lenguaje cotidiano, organización e institución son dos términos que se suelen emplear en forma indiscriminada. Pero, para los nuevos institucionalistas, las instituciones son las reglas, las normas, las restricciones formales e informales que reducen la incertidumbre dentro de la sociedad. Las instituciones incluyen las Constituciones y las leyes (limitaciones formales) y los acuerdos y códigos de conducta (limitaciones informales). Así mismo, las instituciones son creaciones humanas, evolucionan y son alteradas por humanos (North, 2006: 16). En este orden de ideas, las instituciones son construcciones sociales de la realidad, fundamentales para el desarrollo de las sociedades.
Para los nuevos institucionalistas las relaciones simbióticas entre los actores y las instituciones moldean los objetivos individuales (Romero, 1999: 21). Las instituciones, por lo tanto, contribuyen a la construcción de la realidad social y en particular de la vida cotidiana.
Me gustaría tener algunos ejemplos de instituciones para diferenciarlas de las organizaciones.
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